jueves, 11 de febrero de 2016

reinventandome, pan con masa madre

A media etapa de la vida vuelvo a dar un giro de 180 grados para reinventarme con una nueva pasión, verdaderamente la he tenido desde pequeña pero ahora voy a centrarme más en ella y disfrutarla a tope, la repostería. Llevo haciendo postres desde siempre pero tras un curso de repostería creativa me picó la curiosidad por mejorar la presentación y la innovación.


Como la vida da muchas vueltas y lo importante siempre es el viaje y no el destino yo suelo tomar desvíos en el camino, así fue esta vez y lo que empezó como intento de un pannetone estupendo con masa madre acabó no sólo con el pannetone sino con unas navidades intensas empapándome de toda la sabiduría de la creación de pan artesano. Ya estamos en febrero y en mi casa no deja de oler a pan recién hecho casi a diario, si nunca lo habéis intentado os lo recomiendo porque a la satisfacción de amasar y crear sólo la supera el olor y sabor del pan. Además a la familia se ha unido el "bebé" (mis hijas se parten cada vez que me oyen hablar de el y sus cuidados), así es como llaman las hermanas similli en su libro a la masa madre y con razón, hay que cuidarla y darle de comer todos los días pero sus beneficios compensan con creces el minuto que te ocupa a diario. El pan con masa madre se desarrolla de forma más natural lo que le da un sabor excepcional y unas propiedades digestivas aún mejores.



Con la masa madre podéis crear todo tipo de panes, pizzas, empanadas, bollería, vamos que es un
chollo. En breve os pongo los croissants que están para empezar  a comer y no parar. Aviso que te puede pasar que al oler el pan recién hecho dejes las lentejas para el día siguiente y te comas un buen bocadillo, hablo por experiencia propia.
Para aquellos que se animen con el pan os dejo la receta básica de un pan tipo chapata como el de la foto para empezar, es una masa bastante húmeda (tiene más cantidad de agua y la hace más pegajosa al amasar), no caigáis en la tentación de añadir más harina, hay que amasar un buen rato para que consiga la textura adecuada y deje de pegarse a las manos, es bueno empezar con el amasado francés (os recomiendo el vídeo de la cocina de babette) hasta que no se pegue. Cuando le deis forma tras el levado si podeis añadir algo de harina para manejarlo mejor y otra vez cuando la pongais en la pala o bandeja para colocarla sobre la piedra de hornear (fundamental para un buen resultado) en el horno.

Receta:  200 g. masa madre (mitad harina, mitad agua), 500 g. harina panificable, 300 g. agua,  10 g. sal.

Mezclar todo y amasar unos 2  minutos, dejar reposar 20 y repetir el proceso 2 veces (amasar, reposar). Dejar levar hasta doblar volumen (pueden ser entre 2 y 5 horas dependiendo de la temperatura y lo animada que esté ese día la masa madre), en este punto puedes dejarla en nevera hasta el día siguiente o separar en dos trozos y darle forma de barra. dejar levar hasta que la barra casi doble volumen (de nuevo entre 2 y 5 horas). Media hora antes pre-calentar horno con piedra de hornear a 250 grados. Pasar barras a pala o bandeja bien enharinada y darles unos cortes en la superficie (puedes usar con cuidado una cuchilla), meto el pan en el horno, bajo la temperatura del horno a 220 grados y pongo humedad (si tu horno no tiene esta función puedes colocar en el fondo una bandeja con agua o hielo), a los 10 minutos quito la humedad y dejo unos 15 minutos más hasta que esté bien dorado. Al sacarlo se deja al menos media hora enfriar en rejilla así que tendréis que aguantar la tentación de probarlo.

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